LENTES DE CONTACTO: 7 RIESGOS

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Las lentes de contacto son una buena alternativa a las gafas graduadas. Muy practicas a la hora de hacer deporte o de trabajar (en el caso de policías, bomberos, personal sanitario…) cada vez más crece el número de usuarios. Pero usarlas de forma inapropiada puede afectar a la salud de tus ojos.

Con el fin de tener una buena salud visual y evitar patologías oculares tales como una conjuntivitis, hay que evitar cometer estos 7 errores:

 

  1. Limpiarlas con agua

Procura siempre tener líquido de limpieza a mano. Limpiar tus lentillas con agua del grifo no es una buena idea ya que puedes contagiarte provocándote patologías oculares muy molestas  como una conjuntivitis.

 

Tanto el agua del grifo como la destilada pueden contener un microbio llamado Acanthamoeba, que puede adherirse a la superficie de las lentillas e infectar tus ojos. Esto se conoce como queratitis por Acanthamoeba y puede causar, además de una inflamación de la córnea, dolor ocular, enrojecimiento, sensación de cuerpo extraño, visión borrosa, sensibilidad a la luz y lagrimeo excesivo. Aunque la queratitis por Acanthamoeba puede tratarse con gotas antibióticas, puede ser difícil de eliminar completamente la infección, ya que en ocasiones es resistente a los medicamentos.

 

En pocas palabras: no es recomendable enjaguar las lentillas con agua ni uses agua para guardarlas en el estuche. En su lugar, tan sólo usa productos de limpieza y mantenimiento  diseñados específicamente para estos fines.

 

  1. Llevar las lentes de contacto en la ducha, en la piscina y otros sitios con agua.

Las actividades acuáticas y las lentes de contacto no son muy compatibles

 

De la misma manera que limpiar las lentillas con agua del grifo puede provocar una infección por Acanthamoeba, también hay riesgos al usarlas bañándose en el mar, en un lago, en la piscina, en el océano o en una bañera de hidromasaje.

 

Esto no significa que, si te encuentras en la playa por ejemplo, debas usar tus gafas graduadas o renunciar a las lentes de contacto y tener problemas de visión. En su lugar, es posible usar gafas de protección, que están fabricadas especialmente para deportes de agua, por ejemplo. Por otro lado, también es posible usar lentillas diarias para estas ocasiones en las que es necesario utilizarlas bajo el agua, pero tras haberlas usado, es mejor desecharlas automáticamente.

 

  1. Ponerse o quitarse las lentes de contacto sin lavarse las manos primero.

Puede parecer un detalle insignificante no lavarse las manos antes de ponerse/quitarse las lentillas. Pero es que manipularlas varias veces al día con los dedos sucios puede facilitar la transmisión de gérmenes a los ojos de una forma muy directa.

 

Un apunte adicional: hay que asegurarse de secarse bien las manos. Unas manos mojadas transmiten más fácilmente los gérmenes que las secas.

 

  1. Quedarse dormido sin quitárselas antes.

Es importante no dormir con las lentes de contacto puestas

 

Dormir con las lentes de contacto puestas supone padecer un mayor riesgo de infecciones oculares.

 

Cuando se está durmiendo con las lentes de contacto puestas, se está reduciendo la cantidad de oxígeno que debe llegar a los ojos. Eso también puede conducir a infecciones oculares como la queratitis. De la misma manera puede provocar o aumentar los síntomas del síndrome del ojo seco. Esta afección ocurre cuando no se tiene suficiente lágrima para lubricar los ojos y puede provocar enrojecimiento, escozor, ardor, sensibilidad a la luz y la sensación de cuerpo extraño, entre otros problemas.

 

Además, no sacarse las lentillas durante la noche podría significar que no se están limpiando ni regularmente ni adecuadamente por lo que varios microorganismos y depósitos de proteínas de la película lagrimal se irán acumulando en su superficie.

 

En el caso de olvidarse de sacárselas antes de acostarse, se recomienda quitárselas al despertarse. Al principio parecerá que están pegadas a los ojos: enjuágate bien los ojos con una solución estéril, ciérralos y frota los párpados muy suavemente antes de volver a intentarlo.

 

Una vez retiradas, se recomienda usar las gafas durante unas horas para permitir que los ojos respiren. En el caso de que al retirar las lentillas se sienta dolor, sensibilidad a la luz, secreción o hinchazón, se debería acudir a un profesional de la visión para que verifique si hay infección o no.

 

  1. No reemplazarlas cuando toca.

A pesar de que hay diferentes tipos de lentes de contacto (diarias, quincenales, mensuales,…) siempre se debe seguir específicamente el cronograma de reemplazo recomendado por el fabricante o el óptico. Se trata de no sobrepasar el tiempo de uso pues estamos hablando de un tema de seguridad en el uso de cada tipo de lente.

 

Somos realistas y sabemos que las lentes de contacto no son baratas, por lo que no es de extrañar que cualquiera desee alargar su uso y esperar para cambiarlas. Pero usarlas durante demasiado tiempo provoca que se acumulen aún más microorganismos, alérgenos y depósitos de proteínas y que potencialmente puedan causar inflamación, irritación o infección. A pesar de que seas una persona escrupulosa con la higiene y mantenimiento de tus lentillas, no cambiarlas cuando toca pondrá igualmente en riesgo tu salud visual.

 

Un dato importante sobre su uso: se deben seguir las instrucciones de reemplazo sin importar la frecuencia con la que se use las lentillas durante ese período de tiempo. Si se supone que debes usar un nuevo conjunto de lentes de contacto cada mes, deberás hacerlo incluso si no las usaste todos los días. Lo mismo ocurre con las diarias: incluso si no se usan durante todo el día, una vez usadas, deberás tirarlas.

 

  1. No limpiarlas con la misma solución que se había usado para guardarlas.

Si quieres guardarlas limpias, no las limpies con el líquido del portalentes donde estaban guardadas antes de ponértelas. Nuestra recomendación es que uses una solución nueva cada vez que haya que limpiarlas y guardarlas. De esta manera evitarás contagios por bacterias.

 

  1. El portalentes: pieza fundamental

El portalentes también debe de ser limpiado regularmente. De hecho se recomienda limpiarlo cada día. ¿De qué sirve limpiar las lentillas si se almacenan en un portalentes sucio? El riesgo de infección continuará estando presente.

 

Por eso se recomienda enjuagarlo con una solución estéril y dejarlo que se seque después de cada uso. También es importante reemplazarlo por uno nuevo cada tres meses, o con la frecuencia que tu oculista te indique.

 

Si a pesar de ser muy escrupuloso padeces sequedad ocular, enrojecimiento, dolor, secreciones, visión borrosa o cualquier otro síntoma que empeore la visión en lugar de mejorarla, deberás de dejar de usar las lentes de contacto y acudir a tu oculista de inmediato.

 

Un examen puede ayudar a diagnosticar cualquier tipo de patología ocular o tal vez, recomendar un nuevo tipo de lente de contacto. Siempre con el propósito de disfrutar de una buena salud visual.


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