¿A QUÉ SE DEBE EL COLOR DE NUESTROS OJOS?

01 febrero 2016

El color de los ojos es una de las características que más llama la atención en el rostro. La parte del ojo que le aporta el color es el iris que se encuentra por detrás de la córnea y delante del cristalino, y cuyo orificio central constituye la pupila.

La función del iris es regular la entrada de luz en el ojo como lo hace el diafragma de una cámara de fotos. Para ello, el iris cuenta con dos músculos encargados de dilatar la pupila cuando hay poca luz, y de contraerla en entornos muy iluminados ¿Pero a qué se debe su color? El color del iris es un rasgo genético que viene determinado fundamentalmente por la cantidad y distribución de la melanina, aunque también intervienen otros pigmentos como el denominado “lipocromo”.

¿Cómo se distribuye la melanina?

En la zona dorsal del iris se encuentra el epitelio posterior pigmentado, un tejido dónde se acumulan grandes cantidades de melanina que impiden el paso de la luz. Así se asegura que la luz que incide en el ojo lo haga a través de la pupila. Esta capa es muy homogénea entre distintos individuos y no interviene significativamente en la variación del color de los ojos. Por el contrario, en la capa anterior del iris y en la capa intermedia (estroma) se pueden encontrar más o menos depósitos de melanina en función del individuo. Probablemente, éstas sean las capas más importantes en la determinación del color de los ojos. También hay que tener en cuenta, además de la cantidad de melanina, las propiedades de dispersión y absorción de la luz del estroma del iris, formado mayoritariamente por fibras de colágeno.

Los ojos de color oscuro

La melanina es un pigmento oscuro, de color marrón o negro, por lo que, como principio general, podemos decir que cuanta más melanina encontramos en la zona anterior del iris, más oscuros son los ojos. Así podemos ver distintas tonalidades de ojos marrones, desde los ojos marrón claro o miel hasta los más oscuros color castaño o café. En algunas personas incluso nos parece percibir unos ojos de color negro. En realidad, la máxima pigmentación da un color achocolatado muy oscuro, pero nunca negro.
La práctica ausencia de melanina en la zona anterior del iris o cantidades pequeñas del pigmento da lugar a ojos azules, grises o verdes. ¿Pero como explicamos la percepción de estos colores cuando no existen pigmentos azules, grises o verdes en el iris?

Los ojos de color azul

Los ojos de color azul prácticamente no contienen melanina en la parte anterior del iris y poseen un estroma delgado. La apariencia azul es el resultado de la retrodispersión que sufre la luz al incidir en el estroma del iris. La luz de longitud de onda larga es absorbida, mientras que la luz de longitud de onda corta (azul) es reflejada y dispersada por el estroma. Se trata del mismo fenómeno óptico que explica el color azul del cielo y se conoce como dispersión de Rayleigh.

La apariencia azul es el resultado del efecto óptico que sucede con la luz al incidir en el estroma del iris. La luz blanca posee diferentes longitudes de onda; la de onda larga es absorbida, mientras que la luz de longitud de onda corta y responsable de las tonalidades azules, es reflejada y dispersada por el estroma. Se trata del mismo fenómeno óptico que explica el color azul del cielo y se conoce como dispersión de Rayleigh.

Los ojos de color gris

En los ojos de color gris se observan también cantidades inapreciables de melanina en la capa anterior del iris. Pero a diferencia de los ojos azules, la densidad del estroma es mayor lo que provoca un aumento de la absorción de la luz. Este fenómeno explica también porque en días muy nublados el cielo aparece grisáceo.

Los ojos de color verde

Los ojos de color verde son similares a los azules con el añadido que contienen pequeñas cantidades de melanina y lipocromo en la capa anterior del iris. La teoría más aceptada expone que el aspecto verdoso del iris resulta de la combinación del azul producido por la dispersión de Rayleigh y la presencia de melanina y lipocromo de tonalidad amarillenta-rojiza.
Podemos encontrar también colores intermedios o mezclas como el color avellana, de base verde o gris con zonas marrones allí donde es más abundante la melanina. En realidad se trata de un conjunto muy heterogéneo de múltiples tonalidades intermedias entre el verde, el gris y el marrón. Los ojos color ámbar están a medio camino entre el avellana y el marrón. Son de una tonalidad dorada homogénea y el pigmento responsable es el lipocromo.

¿Afecta de algún modo el color de los ojos en la salud ocular?

Aunque existen muchos trabajos científicos que estudian la relación entre el color del iris y distintas patologías oculares, lo cierto es que hasta ahora la mayoría de resultados no han sido concluyentes. Sin embargo, sí se ha observado que el desarrollo del melanoma uveal es tres veces más frecuente en pacientes con ojos azules o grises que marrones. Así pues, es importante prestar una especial atención a la exposición a la radiación ultravioleta en estos tipos de ojos.

¿Existen ojos sin color?

Sí, se llama albinismo ocular y puedes descubrirlo en este post.

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